Enseñar, hoy día, significa motivar e involucrar a los estudiantes en un proceso de construcción y reconstrucción de sus propios conocimientos, habilidades, actitudes, afectos, formas de comportamiento y valores.
Es por esto que la formación o capacitación de profesionales a base de su eficacia y eficiencia, logren importantes objetivos a pesar de los obstáculos que se puedan presentar, por ende la formación de pedagogos y futuros pedagogos es muy importante, ya que es esto, lo que hace de lazo para la enseñanza, para lograr formar ciudadanos comprometidos con sus ideales, con la sociedad y con si mismos. Además, para lograr una buena enseñanza, los educadores se deben formar una nueva concepción de enseñanza, un nuevo rol como profesores, con el fin de poder lograr de mejor manera el proceso de enseñanza aprendizaje. De manera de demostrar que el centro de la educación, una educación basada en el aprendizaje, es el estudiante.
Por lo tanto, según Tristá y Reyes; el profesor es el sujeto que enseña, que tiene a su cargo la dirección del proceso de enseñanza aprendizaje, y que en tanto debe planificar, organizar, regular, controlar y corregir el aprendizaje del alumno y su propia actividad, donde el educador debe estar en constante interacción y comunicación con sus alumnos, con sus colegas y con el resto de la comunidad de la institución donde labora, y se debe concebir como una personalidad integra, relacionada con el contexto social en que se desempeña como tal.
Ahora es importante que durante el proceso de la enseñanza, nosotros como pedagogos nos enfrentemos a interrogantes en cuanto a nuestra labor, a nuestro desempeño, que nos proporcionara finalmente un crecimiento mas como pedagogos. Es por esto que diversos autores como Braskamp , comentan en sus publicaciones que la evaluación de la docencia debe realizarse desde variadas perspectivas, importando siempre o tomando como eje principal que la docencia mejore.
Quizás la evaluación de un docente para algunas de tantas instituciones resulte tan solo un tramite mas que entorpece el “regular funcionamiento” de la educación que se esta impartiendo en ese establecimiento y que finalmente no se toma en cuenta y no se evalúa, pero que al fin y al cabo están dejando de lado un proceso regular para instituciones que son comprometidas con la educación, que tiene como objetivo, mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje.
Toda evaluación implica, en forma explícita o implícita, una serie de criterios de calidad. Aunque los criterios de calidad pueden variar, en donde generalmente la buena docencia se ha asociado a los rasgos de un buen profesor, siendo algunos de ellos por ejemplo, la buena interacción con el estudiante, que incluye respeto e interés en él o ella, un entusiasmo que implica interés en la temática y en enseñar, además de poseer rasgos que caractericen a un buen pedagogo, como lo son las claras explicaciones, una buena organización y una buena didáctica.
Pero si nos damos cuenta, a un profesor le cuesta cuestionar o evaluar su desempeño, en donde quizás tome pensamientos errados de si, de su manera de actuar, y de guiar la enseñanza que esta entregando. Para esto quizás existen múltiples procedimientos que permitan realizar la evaluación de un docente, como son:
- A través de los logros alcanzados por el alumno.
- A través de instrumentos estandarizados que midan habilidad docente.
- A través de la opinión de los alumnos.
- En base a una autoevaluación.
- En base a la opinión de los supervisores, directores y otras autoridades docentes.
A mi parecer, algunos de estos procedimientos quizás no sean los mejores, ya que pueden tomar en cuenta otros aspectos que no tendrían que ver con el desempeño del profesor, como por ejemplo a través de los logros alcanzados por los estudiantes, ya que el éxito o fracaso de un alumno no depende de la acción de un profesor, sino de una serie de factores, entre las cuales la variable docente es una mas. Si bien es cierto, las personas que conviven a diario la educación con los profesores son los alumnos y son ellos los que tendrían una mayor capacidad de valorar y evaluar nuestro desempeño, siendo estos los que conocen las falencias de los profesores, sus defectos, habilidades y técnicas de enseñanza, es por esto que en este aspecto a mi parecer si seria una buena manera de evaluar mi desempeño como docente, pero como mencione anteriormente no a través de los logros alcanzados.
Ahora, en cuanto a las opiniones de los alumnos, también es importante ya que como mencione anteriormente son ellos los que poseen la experiencia directa de convivencia y experiencia de enseñanza, siendo estos los que evalúan la manera en que se entrega el conocimiento, de las falencias de el educador y su manera de expresarse, y por sobre todo el desempeño.
En cuanto a la autoevaluación, también es importante, pero si nos damos cuenta, a veces somos personas que nos cuesta asumir las autocríticas y que es mejor dejarlas pasar y seguir tal cual, pensando que nuestro trabajo esta bien.
En efecto, el sentido de la evaluación de la docencia es mejorar o, en nuestro caso, innovar la práctica docente por medio de proyectos de cambio que conduzcan a promover y lograr un mejor aprendizaje de los alumnos, a estimular y favorecer el interés por el desarrollo profesional, contribuir a una mejor misión pedagógica, para así favorecer a los otros futuros profesionales.
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